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¿Qué es una cláusula suelo?

Uno de los temas más habituales en la sociedad de hoy en día son las cláusulas suelo. La finalidad de estas cláusulas es fijar un límite mínimo al interés aplicable en la cuota del contrato de préstamo con garantía hipotecaria, es decir, una disposición que impide a los adherentes beneficiarse de las caídas del Euribor.

Como hemos comentado en anteriores publicaciones, la Sala de lo Civil del Tribunal Supremo sentó doctrina con su sentencia de 9 de mayo de 2013, no obstante, las soluciones ofrecidas en ella no son aplicables a todos los casos, sino que han de limitarse a aquellos contratos en los que la parte adherente ostenta el carácter de consumidor. Esto se debe a que para poder determinar el eventual carácter abusivo de una cláusula en un contrato de préstamo con garantía hipotecaria, debe realizarse un doble control; el control de inclusión y el control de transparencia.

¿Cómo podemos saber si una cláusula es abusiva?

El control de inclusión se limita a analizar el contenido gramatical de la disposición. Es decir, mediante este control, el juez debe analizar que la cláusula haya sido redactada de un modo comprensible para el adherente. Este primer control es aplicable a todos los supuestos, ya que se encuentra regulado en la Ley 7/1998, de 13 de abril, sobre Condiciones Generales de la Contratación (Ley de Condiciones Generales de la Contratación en adelante), cuyo ámbito abarca desde consumidores hasta empresarios.

Por otro lado, el control de transparencia es aquel mediante el cual se analiza si ha habido o no, una alteración del objeto del contrato o del equilibrio económico sobre el precio y la prestación que pueda pasar inadvertida al adherente medio. Es decir, a través de este control se pretende conocer si la parte prestataria ha entendido la carga económica y jurídica que dicha cláusula implica. No obstante, este control está reservado exclusivamente, según reiterada jurisprudencia del Tribunal Supremo, a los adherentes que ostentan la condición legal de consumidor o usuario, al tratarse de un control regulado en el Real Decreto Legislativo 1/2007, de 16 de noviembre, por el que se aprueba el texto refundido de la Ley General para la Defensa de los Consumidores y Usuarios y otras leyes complementarias., cuyo ámbito de aplicación se limita a los consumidores.

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Entonces… ¿Tienen los empresarios alguna posibilidad de reclamar la cláusula suelo?

Como puede deducirse de todo lo anteriormente expresado, un empresario no  está protegido más allá de la Ley de Condiciones Generales de la Contratación. Por esta razón, el Tribunal Supremo en su sentencia de 3 de junio de 2016 referente a cláusulas suelo en contratos de préstamo de garantía hipotecaria entre empresarios, abre un nuevo camino que la doctrina ha denominado “control de buena fe”. Esta última opción permite reclamar al empresario la cuantía abonada en concepto de cláusula suelo en el caso de que la parte prestamista hubiera vulnerado los criterios de la buena fe regulados en el Código Civil.

En conclusión, teniendo en cuenta la situación actual, las posibilidades que tiene un empresario de que se declare la abusividad de la cláusula controvertida, se limitan al control de inclusión y el de buena fe.

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